Acrópolis de Atenas (año 447 a. C.)

La Acrópolis de Atenas (ἡ Ἀκρόπολις τῶν Ἀθηνῶν en griego antiguo, η Ακρόπολη της Αθήνας en griego moderno) puede considerarse la más representativa de las acrópolis griegas. La acrópolis era, literalmente, la ciudad alta​ (ἄκρο- ‘cima, extremo, punta’, πόλις ‘ciudad) y estaba presente en la mayoría de las ciudades griegas, con una doble función: defensiva y como sede de los principales lugares de culto.​ La de Atenas está situada sobre una cima, que se alza 156 metros sobre el nivel de mar. También es conocida como Cecropia en honor del legendario hombre-serpiente, Cécrope, el primer rey ateniense.​

La entrada a la Acrópolis se realiza por una gran puerta llamada los Propileos. A su lado derecho y frontal se encuentra el Templo de Atenea Niké. Una gran estatua de bronce de Atenea, realizada por Fidias, se encontraba originariamente en el centro. A la derecha de donde se erigía esta escultura se encuentra el Partenón o Templo de Atenea Partenos (la Virgen). A la izquierda y al final de la Acrópolis está el Erecteión, con su célebre stoa o tribuna sostenida por seis cariátides. En la ladera sur de la Acrópolis se encuentran los restos de otros edificios, entre los que destaca un teatro al aire libre llamado Teatro de Dioniso, donde estrenaron sus obras Sófocles, Aristófanes y Esquilo.​

Ver  Partenón (año 447 a. C.)

La mayoría de los grandes templos fueron reconstruidos bajo el liderazgo de Pericles durante la Edad Dorada de Atenas.

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La plataforma de la Acrópolis estaba rodeada por una muralla construida por los pelasgos que sustituyó otra anterior más primitiva.​ En su interior, se han hallado evidencias de la presencia de un palacio perteneciente a la época micénica. Una gran parte de los edificios arquitectónicos que forman la Acrópolis se edificaron durante la época de Pericles (499 a. C.-429 a. C.), tras la destrucción de los edificios anteriores provocada por las tropas persas de Jerjes I. El antiguo templo de Atenea, que albergaba una estatua de Atenea Polias, fue sustituido por el Erecteión.​ El Partenón fue construido sobre los restos de otro templo anterior, denominado Hecatompedón o Prepartenón. Otros edificios religiosos y civiles estaban repartidos por toda la montaña. Todos se conservaron en bastante buen estado hasta el siglo XVII, cuando a causa de la dominación otomana el Partenón se convirtió en mezquita, el Erecteión en harén y los Propileos en polvorín. Durante el asedio de Atenas del año 1687, los venecianos, bajo el mandato del general Francesco Morosini, hicieron grandes destrozos con sus bombardeos. Un golpe de mortero destruyó en parte el Partenón, ya que los musulmanes lo utilizaban también como polvorín, siendo en aquella ocasión cuando se derrumbó el techo del templo.

Ver  Catedral de Milán (año 1386)

Acrópolis de Atenas (fecha: año 447 a. C.). Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Foto:

Acrópolis de Atenas

Cultura/estilo: Antigua Grecia. País actual: Grecia.

La locución Antigua Grecia se refiere al período de la historia de Grecia que abarca desde la Edad oscura de Grecia, comenzando en el año 1200 a. C. y la invasión dórica, hasta el año 146 a. C. y la conquista romana de Grecia tras la batalla de Corinto. Se considera generalmente como la cultura seminal que sirvió de base a la civilización occidental. La cultura de Grecia tuvo una poderosa influencia sobre el Imperio romano, que la difundió a través de muchos de sus territorios en Europa. La civilización de los antiguos griegos ha sido enormemente influyente para la lengua, la política, los sistemas educativos, la filosofía, la ciencia y las artes, dando origen a la corriente renacentista de los siglos xv y xvi en Europa occidental, y resurgiendo también durante los movimientos neoclásicos de los siglos xviii y xix en Europa y América.

Ver  Angkor Wat (año 1113)

La civilización griega era básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, de accidentado relieve, complicaban la actividad agrícola y las comunicaciones internas, mientras que su dilatada longitud costera favorecía su expansión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma substancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos los aqueos, los jonios y los dorios) que invadieron y ocuparon la Hélade a lo largo del iii y ii milenio a. C.

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