Castillo Himeji (año 1346)

El Castillo Himeji (姫路城, Himeji-jō?) es un castillo japonés localizado en la ciudad costera de Himeji en la prefectura de Hyōgo (antiguo distrito de Shikito en la provincia de Harima), a unos 47 km al oeste de Kōbe. Es una de las estructuras más antiguas del Japón medieval que aún sobrevive en buenas condiciones; fue designado como Patrimonio de la Humanidad​ por la Unesco en 1993, también es un sitio histórico especial de Japón​ y un Tesoro Nacional. Junto con el Castillo Matsumoto y el Castillo Kumamoto, es uno de los «Tres Famosos Castillos» de Japón, y es el más visitado del país. Se le conoce a veces con el nombre de Hakuro-jō o Shirasagi-jō («Castillo de la garza blanca») debido al color blanco brillante de su exterior.

El castillo aparece frecuentemente en la televisión japonesa, como escenario de películas y series de ficción, debido a que el Castillo Edo en Tokio actualmente no posee una torre principal similar a la que tiene el Castillo Himeji. Es un punto de referencia muy usado dentro de la ciudad de Himeji, ya que al estar emplazado el castillo sobre una colina, puede ser vista desde gran parte de la ciudad.

Castillo Himeji en vídeo

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Las fortificaciones del Castillo Himeji se remontan a la era Nanbokuchō, específicamente en 1346, cuando Akamatsu Sadanori ordenó su construcción; esta historia es aceptada generalmente por la ciudad de Himeji y por el libro Himeji-jōshi (姫路城史, ‘Himeji-jōshi’? «Historia del Castillo Himeji»). Durante el mandato del clan Akamatsu dicha fortificación era muy pequeña para ser considerada como «castillo», sin embargo, en el siglo XVI Kuroda Shigetaka hizo una fortificación a modo de castillo con el fin de proteger la llanura de Harima, aunque esta opinión es debatida.​

Ver  Gran Pirámide de Cholula (S. II a. C.)

Himeji estaba en un punto estratégico del curso superior del camino San’yōdō, por lo que el clan Kuroda y Toyotomi Hideyoshi se convirtieron en señores feudales de la zona. En el período Edo, durante el régimen de Ikeda Terumasa, se construyó la torre principal. Tanto Terumasa como sus descendientes fueron considerados como shinpan daimyō, o daimyō emparentados con el shogunato Tokugawa y obtuvieron una posición hereditaria como fudai daimyō, o daimyō de alta categoría, gobernando el castillo y zonas aledañas. Posteriormente, el mandato del castillo fue pasado a los tozama daimyō, «rivales» del shogunato Tokugawa, manteniéndose hasta el final del período.

La historia del castillo se remonta a la era Nanbokuchō, cuando Akamatsu Norimura del clan Akamatsu, fue nombrado shugo de la provincia de Harima en 1336 al apoyar la caída de la Restauración Kenmu y el ascenso del shogunato Ashikaga. Norimura era un budista devoto y construyó el templo Shōmyō (Shōmyō-ji) en la base del monte Himeyama. Cuando fue sucedido por su segundo hijo, Sadanori, este construyó una fortificación en la cima de la montaña hacia 1346. Este clan ocupó la edificación hasta su caída en 1441, cuando fueron derrotados en la Guerra de Kakitsu. El clan Yamana la ocupó brevemente hasta la Guerra de Ōnin (1467 – 1477) cuando fue debilitado por el clan Hosokawa, lo que provocó que el clan Akamatsu lograra reconquistar la fortificación.

En la primera mitad del siglo XVI se construyó muy cerca, en la zona de Himeji, el Castillo Gochaku, el cual fue ocupado por el clan Kodera, clan tributario de los Akamatsu y que estaba generando una influencia mayor sobre la zona de la llanura de Harima. Por esa razón, Kuroda Shigetaka construyó un nuevo castillo sobre la cima del Himeyama.​ Shigetaka planeó expandir la capacidad de la fortaleza original, reconstruyendo el sitio y erigiendo un castillo, aprovechando la topografía del monte Himeyama.​

Ver  Fuerte de Samaipata (S. IX)

Hasta 1573 el castillo fue ocupado por el clan Kuroda, quienes sobresalieron como comandantes del hijo de Shigetaka, Mototaka, y su nieto Yoshitaka. En 1576 el castillo fue ocupado por Toyotomi Hideyoshi, quien estaba bajo las órdenes de Oda Nobunaga. Yoshitaka decidió convertirse en un vasallo de Nobunaga, creando una consolidación del poder del clan Kuroda en la zona de Harima y Chūgoku, deshaciendo a los clanes Kodera y Mōri luego de varias batallas.

Castillo Himeji (fecha: año 1346). Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Foto:

Castillo Himeji

Cultura/estilo: Período Muromachi. País actual: Japón.

La era Muromachi (室町時代, Muromachi-jidai?, conocido también como período Muromachi, era Ashikaga o período Ashikaga) es un período de la historia japonesa que comienza en 1336, con el fracaso de la Restauración Kenmu y la toma del poder de parte del samurái Ashikaga Takauji, quien estableció el segundo shogunato en la historia japonesa en 1338: el shogunato Ashikaga, cuyo nombre le fue dado a esta época; y que finaliza en 1573, cuando el decimoquinto y último shōgun, Ashikaga Yoshiaki, fue derrocado por el daimyō Oda Nobunaga, quien buscaba la unificación del país.​

A inicios de esta era se desarrolla el proceso de fragmentación del poder en Japón, en donde el shogunato compartía influencia política con los feudos, llamados han, y cuyo poder estaba en manos del daimyō. No obstante, en la segunda mitad de este período se rompió el balance de poder, los shōgun perdieron su influencia y los daimyō se fortalecieron; poco después los daimyō iniciaron una disputa entre clanes, con el fin de aspirar a todo el poder político del país.​ Es así que en esta era se resaltan dos períodos específicos como resultado de esta fragmentación política: la era Nanbokuchō (南北朝時代, Nanbokuchō-jidai?, era de las Cortes del Norte y del Sur (1336 – 1392)), en donde el poder imperial, que había sido relegado a un papel ceremonial, estaba sufriendo una dualidad de poderes con dos emperadores gobernando de manera simultánea: la Corte del Norte, respaldada por el shogunato Ashikaga y la Corte del Sur, que ostentaba su legitimidad al poseer los Tres Tesoros Sagrados, objetos legendarios que certificaban el reinado del emperador; y un segundo período conocido como la era Sengoku (戦国時代, Sengoku-jidai?, era de los estados en guerra (1467 – 1568)), en donde los estados feudales se disputan una serie de batallas con el fin de ampliar su poder de influencia en Japón, desencadenando una larga guerra civil.

Ver  Templo del Pabellón Dorado (año 1397)

También durante la era Muromachi se inicia un despegue económico basado en la agricultura y el comercio, favorecido por el sistema feudal;​ en cuanto al comercio exterior, se reforzó el intercambio con la China de la dinastía Ming durante la primera mitad del período. Luego, en su segunda mitad, con la llegada de los europeos o Nanban (南蛮, «Bárbaros del Sur»?) a Japón, se expandió el intercambio con los portugueses, holandeses, ingleses y españoles. Dicho fenómeno se mantendría constante a finales de la era Muromachi, creciendo durante la era Azuchi-Momoyama y decayendo a comienzos de la era Edo.​ En el aspecto cultural, la sociedad evoluciona en base al budismo zen, respaldado por el shogunato, y desarrolla diversas expresiones culturales que se han mantenido hasta la actualidad, tales como la ceremonia japonesa del té, el ikebana y el nō, entre otros que se popularizaron durante este período.​

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