Partenón (año 447 a. C.)

El Partenón (del griego antiguo, Παρθενών, Parthenṓn /partʰe’nɔ:n/) es un templo consagrado a la protectora de Atenas, Atenea Partenos, y uno de los principales templos dóricos octóstilos, algo poco frecuente,​ de mármol blanco del Pentélico y cubierto con tejas de mármol de Paros,​​ que se conservan. Fue construido entre los años 447 a. C. y 432 a. C. en la Acrópolis de Atenas.

En el lugar había anteriormente, hacia el siglo XII a. C., una fortaleza micénica. Posteriormente se convirtió en lugar de culto con la construcción del «viejo templo»,​ también conocido como pre-Partenón o hecatompedón, el cual, sin estar acabado, en el 480 a. C. resultó dañado por el ejército de Jerjes I. Fue durante el incendio de Atenas ocurrido durante la segunda guerra médica, tras la derrota espartana en las Termópilas.​

Contenido el avance persa en Salamina, Platea y Mícala, el cese de las hostilidades con Persia llega en el 449 a. C. con la Paz de Calias, concluyendo medio siglo de guerra. Es este período, entre los años 480 y 430 a. C. cuando la democracia ateniense alcanza su cima, se forja una de las bases de la civilización europea y conoce «las estrellas de una serie de ciudadanos carismáticos» como la del político y militar Perícles.​ A decir de algunos estudiosos «hombre extraordinario, a la vez distante y apasionadamente comprometido, idealista y prác­tico, tan versado en arte y filosofía que gozaba de su conocimiento, pero al mismo tiempo los hacía servir para sus fines políticos».​

Este, que es el monumento más antiguo de los ubicados en la acrópolis, levantado por orden de Pericles será obra de arquitectos como Ictino y Calícrates, bajo la supervisión de Fidias, que levantará la Palas Atenea Partenos​ crisoelefantina. Levantado sobre tres gradas, las dimensiones aproximadas del edificio son de 69,5 metros de largura, por 30,9 de anchura, con columnas que alcanzan los 10,4 metros de altura. En cuanto al coste económico, algunos autores ofrecen una estimación total de 10 talentos por la realización del conjunto.​

En el siglo VI d. C., el Partenón se convierte en una iglesia cristiana. Después de la conquista otomana, se convierte en una mezquita a inicios de la década de 1460, con su minarete. El 26 de septiembre de 1687, un depósito de munición turco en el interior del edificio estalla por causa del bombardeo veneciano. La explosión resultante daña severamente el conjunto y sus esculturas. El 1806, Thomas Bruce, conde de Elgin, adquiere algunas de las esculturas superviventes, con el visto bueno de los otomanos, aunque causando daños a otros elementos durante la extracción de las mismas.​ Estas esculturas, conocidas como los Mármoles de Elgin o los Mármoles del Partenón, se venden en 1816 al Museo Británico de Londres, donde están expuestos actualmente.

Ver  Plaza de San Pedro (año 1656)

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Las acrópolis eran zonas elevadas en muchas polis griegas, como Atenas, Pérgamo o Aso, donde se levantaban edificios de carácter público, defensivo o espiritual, sin olvidar otros como bibliotecas o teatros.​

Durante la Segunda guerra médica se forjó la Liga de Delos como medida defensiva que se mantuvo, una vez finalizada, como medida preventiva ante futuros conflictos. En vez de aportar barcos, los miembros prefirieron aportar dinero​ custodiado bajo la protección del Apolo de Delos y, desde el año 454 a. C. se trasladó por Pericles a Atenas, síntoma de la preponderancia que esta ciudad empezó a tener ante las demás ciudades-estado tan celosas de su independencia.​ Durante los cincuenta años transcurridos entre el 480 a. C. y 430 a. C.. «prevaleció en Atenas la «gran idea» de unificar a los griegos bajo el liderazgo ateniense.​ En sus Vidas paralelas, Plutarco apuntaba la relevancia de esta iniciativa que debía afectar a toda Atenas y a toda el Ática.​

En el interior, a fin de centrar toda la atención sobre la divinidad protectora y titular de la ciudad, no había más decoración escultórica. Según la tradición que recoge, por boca de Varrón, el mismo Agustín de Hipona, Atenea compitió con Poseidón por ser la deidad protectora de Atenas, que aún no tenía nombre. Poseidón golpeó el suelo con su tridente e hizo que brotara una fuente de agua salada. En cambio, según algunas fuentes tardías, lo que hizo surgir Poseidón con el tridente fue un caballo. Por su parte, Atenea plantó un olivo.​ Zeus, o los doce dioses olímpicos, o uno de los primeros reyes del Ática, (Cécrope, Erisictón o Cránao) juzgaron que el olivo había sido plantado en primer lugar y con ello Atenea consiguió el patronazgo de Atenas.​ Robert Graves opinaba que «los intentos de Poseidón por tomar posesión de ciertas ciudades son mitos políticos» que reflejaban el conflicto entre religiones matriarcales y patriarcales.​ Atenea fue también la diosa protectora de otras ciudades, notablemente de Esparta.​ Una variante de este relato es que los propios atenienses eligieron por votación a uno de los dos dioses para que diera nombre a su ciudad. Todas las mujeres votaron por Atenea y todos los hombres por Poseidón. Ganó Atenea por un solo voto y Poseidón inundó la región. Para calmar la cólera de Poseidón desde entonces las mujeres dejaron de tener derecho al voto y los hijos no podrían tener nombres derivados del nombre de la madre.

Ver  Angkor Wat (año 1113)

Símbólicamente, desde un punto de vista de la espiritualidad griega clásica, el Partenón, dentro del conjunto de la Acrópolis, destacaba sobre el resto de divinidades y héroes que recibían culto en otros edificios del entorno, incluyendo al mismo Zeus.​ Siendo, además, el templo de la divinidad titular de la ciudad, como era habitual en los templos de la Antigüedad, tendría la función de guardar las reservas económicas de la ciudad.​

El Partenón fue destruido por un incendio en una época no determinada durante la Antigüedad tardía que causó graves daños, entre ellos la destrucción de la cubierta. El calor intenso fisuró numerosos elementos de mármol, como los entablamentos y las metopas. Se acometió una extensa restauración, en la cual se reconstruyó el techo aunque solo se cubrió el interior. De esta forma, las metopas de las caras delantera y trasera pasaron a estar más expuestas a la intemperie.​ Hasta el edicto de Teodosio de 380, el Partenón conservó su papel religioso pagano. Más tarde habría pasado un periodo más o menos largo de abandono. En algún momento entre los siglos VI y VIII, el edificio se transformó en iglesia.​ Así pues, el Partenón conservó su carácter religioso en el transcurso del tiempo como iglesia bizantina, como iglesia latina y como mezquita musulmana.

Ver  Acrópolis de Atenas (año 447 a. C.)

Partenón (fecha: año 447 a. C.). Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Foto:

Partenón

Cultura/estilo: Antigua Grecia. País actual: Grecia.

La locución Antigua Grecia se refiere al período de la historia de Grecia que abarca desde la Edad oscura de Grecia, comenzando en el año 1200 a. C. y la invasión dórica, hasta el año 146 a. C. y la conquista romana de Grecia tras la batalla de Corinto. Se considera generalmente como la cultura seminal que sirvió de base a la civilización occidental. La cultura de Grecia tuvo una poderosa influencia sobre el Imperio romano, que la difundió a través de muchos de sus territorios en Europa. La civilización de los antiguos griegos ha sido enormemente influyente para la lengua, la política, los sistemas educativos, la filosofía, la ciencia y las artes, dando origen a la corriente renacentista de los siglos xv y xvi en Europa occidental, y resurgiendo también durante los movimientos neoclásicos de los siglos xviii y xix en Europa y América.

La civilización griega era básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, de accidentado relieve, complicaban la actividad agrícola y las comunicaciones internas, mientras que su dilatada longitud costera favorecía su expansión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma substancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos los aqueos, los jonios y los dorios) que invadieron y ocuparon la Hélade a lo largo del iii y ii milenio a. C.

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